POEMA
¡A MÍ QUÉ ME
IMPORTA ¡
¡A mí qué me importa!
El viento sopla durante las tormentas
y cruzo puentes que desenredan el pasado.
¡A mí qué me importa!
Las campanas doblan sin cesar
y voy hacia ese sueño dorado sin soñar.
¡A mí qué me importa!
Si el estigma de ese triunfo pasajero
se anuda a nuestros cuerpos
y distorsiona la mirada.
Evitan mis poemas.
Levantan una muralla.
Lastiman recuerdos.
Se encadenan a la tierra yerma.
Parto hacia redes enigmáticas.
CUENTO
LA HUIDA
En su huida la mujer se perdió en el bosque. En el correr se encontró
con un puente colgante sobre un caudaloso rio. Sin pensárselo comenzó a
cruzarlo ya que tras ella se oía la jauría.
No podía pararse a pensar sobre los acontecimientos. El puente se
balanceaba por el viento y parecía que fuera a quebrarse.
La habían invitado a aquella fiesta quizás por error. Pero
tuvo que ir. Tenía que explicar a todos
los de la casa lo que estaba a punto de acontecer.
Era invierno, pero el verano parecía que quería persistir
haciendo caso omiso al otoño. Tenía que abrir los ojos a esa multitud
enmascarada que allí se encontraba.
Sonaban las campanas desde el campanario dando las doce de la
noche. Ella estaba enamorada, en realidad fue a la fiesta para encontrarse con
su amante.
Su amor era correspondido, ella lo sabía. Sus miradas
compartían sueños que superarían cualquier injuria.
Sin embargo, al entrar en la gran sala donde se celebraba el
baile, y antes de ponerse la máscara, todos los allí presentes enmudecieron al
verla allí tan radiante. No pensaron en
que ella fuera a presentarse.
Le buscó con la mirada.
Y en el fondo de la sala le reconoció, a pesar de la máscara. Era
inconfundible su figura. A su lado una enmascarada con aire altivo se colgaba
de su brazo. Ella se quedó paralizada.
No podía entretenerse y sin embargo se puso la máscara y se dirigió hacia él.
Tampoco podía inventar excusas para decir lo que tenía que decir. Sin embargo,
los celos pudieron más que el camino. Lentamente y con paso firme se acercó a
la pareja y sin mediar palabra les fulminó con un pequeño revolver que llevaba
escondido bajo el disfraz. Primero a él y luego a ella. Todos quedaron de
piedra y sin voz. Ella saltó por la ventana más cercana y se dirigió hacia la
noche oscura…
Enseguida soltaron a la jauría.
Ella corría hacia el bosque y cuando cruzaba aquel frágil
puente colgante una fuerte ráfaga de viento golpeo de tal manera que ella se
sintió caer agarrándose de mala manera a la estructura.
No pudo resistir. En la noche se soltó al vacío.
13-octubre-2026
A ALTAZOR
El viento se despliega ante nuestro canto,
nos desplaza como si fuéramos globos de agua
que explotan sobre la arena.
Suspiros de un reloj que nos encuentra
bajo ese golpe de sol
que nos deja exhaustos
Veneramos a los dioses.
Las golondrinas inician su camino hacia el invierno,
renuncian a la noche.
Los campanarios se clausuran.
El abismo se expande bajo las estrellas.
El paracaídas cae.
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